Mientras los analistas debaten sobre el ocaso del dólar, los residentes y los inversores de Canarias ya se enfrentan a un tipo de cambio en constante fluctuación. A continuación, explicamos cómo interpretar la situación sin dejarse llevar por el alarmismo
En los mercados financieros se habla cada vez más del «fin del dólar». Informes de bancos de inversión, titulares de periódicos, análisis de economistas: el tema ha vuelto con fuerza a la actualidad, alimentado por la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, el crecimiento del comercio petrolero en renminbi y un ciclo de debilitamiento del dólar que ya dura más de un año. Para muchos de nosotros, que vivimos o invertimos en Canarias, este debate parece lejano. Sin embargo, tiene implicaciones muy concretas, tanto para el mercado inmobiliario del archipiélago como para el turismo, las pensiones de los expatriados y el coste de la vida.
Por lo tanto, vale la pena separar el ruido de la señal.
¿Está el dólar realmente en declive estructural?
La respuesta breve es: no, al menos por ahora. Sonal Desai, directora de inversiones de Franklin Templeton Fixed Income, ha publicado recientemente un análisis en profundidad que desmonta, con datos concretos, el discurso catastrofista. Las cifras del Fondo Monetario Internacional correspondientes al cuarto trimestre de 2025 cuentan una historia diferente a la de los titulares alarmistas: el dólar sigue representando alrededor del 57 % de las reservas monetarias mundiales, frente al 20 % del euro y apenas el 2 % del renminbi chino. En los pagos internacionales a través del sistema SWIFT, la cuota del dólar incluso ha crecido, pasando del 31,8 % en 2010 a alrededor del 50 % a principios de 2026. En la financiación del comercio internacional, la cifra es aún más clara: en marzo de 2026, el dólar representaba alrededor del 82 % de los créditos documentarios.
No es el retrato de una moneda en agonía. Es, más bien, el de una divisa que, aunque haya perdido algo con respecto al máximo alcanzado en 1999, mantiene una posición de predominio que ninguna alternativa real es capaz de cuestionar. El renminbi está sujeto a estrictos controles sobre los movimientos de capital, no es totalmente convertible y no ofrece a los inversores extranjeros las garantías jurídicas de los mercados estadounidenses. El euro adolece de la fragmentación de los mercados de capitales europeos y de la ausencia de un activo seguro unificado comparable a los bonos del Tesoro estadounidenses en cuanto a tamaño y liquidez.
La fase de debilidad actual, según Desai, es cíclica, no estructural: es compatible con su condición de moneda de reserva y no es comparable a un colapso sistémico.
Pero entonces, ¿por qué se ha debilitado el dólar?
Porque las divisas no solo se mueven en función de los fundamentos a largo plazo, sino también en función de las expectativas, los ciclos económicos y las políticas monetarias. El dólar ha perdido terreno en el último año debido a una combinación de factores: la incertidumbre sobre la política fiscal estadounidense, con una deuda federal que, según las estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso, superará el 110 % del PIB en 2032, y una fase de reequilibrio de las carteras globales hacia activos europeos y asiáticos.
Frente al euro, el dólar se encuentra actualmente cerca de sus valores de equilibrio. Pero el análisis de Franklin Templeton sugiere que podría incluso fortalecerse a medio plazo: Europa sigue adoleciendo de un crecimiento de la productividad estructuralmente inferior al de Estados Unidos y está expuesta en aproximadamente un 60 % a las importaciones de energía, mientras que EE. UU. es un exportador neto.
¿Qué significa todo esto para quienes viven en Canarias?
Canarias vive del turismo, y el turismo es una industria global en la que las divisas tienen una importancia fundamental.
Para los turistas anglófonos. El mercado británico es, históricamente, la principal fuente de visitantes del archipiélago. La libra esterlina se mueve de forma relativamente independiente del dólar, pero la dinámica global del tipo de cambio influye en la percepción de «cuánto cuesta» unas vacaciones en Canarias para un turista procedente de Estados Unidos o de países con monedas vinculadas al dólar. Un dólar débil encarece Europa —y las Canarias— para el turista estadounidense. Un tipo de cambio desfavorable no frena los flujos, pero puede afectar al gasto medio per cápita.
Para los expatriados con ingresos o pensiones en dólares. Quienes perciben ingresos en dólares y viven en Canarias con gastos en euros notan inmediatamente el efecto de un tipo de cambio desfavorable en su poder adquisitivo. No se trata de una emergencia, pero es una variable que hay que vigilar, sobre todo en una fase en la que el tipo de cambio EUR/USD se mueve en niveles que pueden reducir la renta real disponible.
Para el mercado inmobiliario. El archipiélago atrae a inversores de todo el mundo: europeos, británicos, norteafricanos, latinoamericanos. Quienes compran en euros están protegidos de las fluctuaciones del dólar. Quienes, por el contrario, proceden de mercados con monedas vinculadas al dólar —o quienes evalúan la inversión desde la perspectiva del rendimiento en dólares— pueden ver cómo cambia significativamente la conveniencia de la operación dependiendo del momento en que concluyan la transacción.
Para las empresas locales. El turismo conlleva importaciones: electrónica, combustibles, materias primas. Muchos de estos productos se cotizan en dólares en los mercados internacionales. Un dólar débil, en este sentido, puede aliviar ligeramente la presión sobre los costes para las empresas que operan en el archipiélago.
Cómo orientarse sin dejarse llevar por el ruido
El consejo que se desprende del análisis de Franklin Templeton también es aplicable a quienes gestionan sus finanzas personales o empresariales en Canarias: centrarse en los fundamentos, no en las narrativas. Diseñar estrategias de vida o de inversión como si el fin del dólar fuera inminente sería un error. Pero ignorar las fluctuaciones cíclicas y su impacto concreto sería igualmente erróneo.
Algunas indicaciones prácticas:
- Quienes tengan ingresos en divisas distintas del euro deberían considerar instrumentos de cobertura del tipo de cambio, al menos parcialmente, especialmente en fases de elevada volatilidad como la actual.
- Quienes compren inmuebles en Canarias con financiación o ahorros en dólares deberían prestar atención al momento de la conversión de divisas.
- Quienes gestionen un negocio turístico deberían diversificar los mercados de procedencia de los clientes, reduciendo la dependencia de una sola zona geográfica y, por tanto, de una sola moneda.
Un archipiélago en medio del mundo
Las Canarias son, por definición, una encrucijada. Situadas en la frontera entre Europa, África y el Atlántico, siempre han sido un punto de encuentro de flujos de personas, mercancías y capitales. Esta ubicación supone una ventaja extraordinaria, pero también las expone a todas las turbulencias de los mercados globales.
El debate sobre el futuro del dólar no es una cuestión abstracta para los analistas financieros. Es una conversación que concierne a cualquiera que quiera entender en qué dirección se mueve la economía mundial —y, por ende, cuánto costarán las próximas vacaciones, cuánto valdrá su pensión en euros y si conviene comprar ese piso en Las Palmas ahora o esperar—.
La respuesta, al menos según los datos disponibles hoy, es que el dólar no está muriendo. Está atravesando una fase de debilidad cíclica en un mundo que cambia. Y las Canarias —como siempre— se adaptarán.

