Durante el mes de mayo 2026 las autoridades de aviación civil españolas e italianas anunciaron una expansión sin precedentes de los enlaces aéreos entre la península y las Islas Canarias. El informe trimestral de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) indica que, del 1 de enero al 31 de mayo, los vuelos directos en rutas Italia‑Canarias pasaron de 1 820 a 3 420 unidades mensuales, lo que supone un aumento del 87 por ciento. El crecimiento se debe, sobre todo, a dos nuevas rutas semanales de easyJet, de Milán‑Bergamo a Tenerife Sur y de Roma Fiumicino a Gran Canaria, y al refuerzo de la frecuencia de aerolíneas tradicionales como Alitalia‑ITA e Iberia, que añadieron tres días de servicio a cada una de sus rutas principales (Roma‑Tenerife, Milán‑Gran Canaria).
La decisión se sustenta en dos motivos clave recogidos en el “Plan de Desarrollo Turístico Sostenible 2026‑2030”, aprobado por el Consejo Insular de Turismo (CIT) el 15 de febrero 2026. Primero, la demanda de mercado revelada por datos de Aena – 2,7 millones de reservas realizadas por viajeros italianos a Canarias entre enero y abril, con una tasa de crecimiento del 31 por ciento respecto al mismo periodo de 2025. Segundo, la necesidad de distribuir el flujo turístico entre más aeropuertos para aliviar la saturación de Gran Canaria y Tenerife, que mostraban una ocupación del 94 por ciento en temporada alta.
El impacto inmediato en la economía insular ya se mide. Según el Instituto Canario de Estadística (ISTAC), el gasto medio por turista italiano ha subido a 1 210 euros frente a los 990 euros de 2025, gracias a una mayor permanencia (de 6,2 a 7,4 días) y a un mayor desembolso en servicios de alta gama (bienestar, gastronomía, excursiones personalizadas). El aumento de los vuelos ha contribuido a un incremento del 5,3 por ciento del PIB regional en el primer trimestre de 2026, con el sector hotelero registrando una facturación adicional de 184 millones de euros respecto al mismo periodo del año anterior.
Los aeropuertos han tenido que adaptarse rápidamente. El Aeropuerto de Gran Canaria LPA culminó, antes de abril 2026, la ampliación del terminal “South Wing”, añadiendo 12 puertas y elevando la capacidad a 9 000 pasajeros por hora, un aumento del 22 por ciento respecto a 2025. De igual forma, el aeropuerto de Tenerife Norte instaló un nuevo sistema automatizado de gestión de equipajes, reduciendo el tiempo medio de espera en seguridad de 12 a 5 minutos. Estas obras se financiaron con fondos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), con una inversión total de 87 millones de euros destinada al fortalecimiento de la infraestructura aeroportuaria de ambas islas principales.
El sector llegadas‑salidas se ha reorganizado también para contener el impacto ambiental. El Ministerio de Medio Ambiente español, en colaboración con la DGAC, lanzó la “Iniciativa Vuelo Verde”, que persigue una reducción del 15 por ciento de CO₂ por cada vuelo adicional mediante la utilización de aeronaves de bajo consumo (Airbus A321neo y Boeing 737 MAX). Las compañías aéreas aceptaron operar al menos el 40 por ciento de su flota con estos modelos antes de diciembre 2026, lo que supone una disminución total de 42 000 toneladas de CO₂ respecto a 2025, según el informe “Carbon Footprint Aviation 2026” de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA).
El mercado de alquileres ha sentido una presión al alza. Las agencias inmobiliarias locales, representadas por la Confederación de Empresarios de Alquileres (CEA), informan que el alquiler medio mensual de una vivienda de dos habitaciones en Las Palmas ha escalado de 820 euros a 950 euros (+ 16 por ciento), mientras que en Santa Cruz de Tenerife ha pasado de 880 euros a 1 030 euros (+ 17 por ciento). Para atenuar el efecto inflacionario, el Consejo Insular de Tenerife lanzó, en mayo, el programa “Housing for Residents” con una financiación de 14 millones de euros destinada a transformar 1 800 unidades turísticas en viviendas a precio regulado para los residentes, manteniendo una reserva del 30 por ciento de inmuebles bajo contrato de alquiler a largo plazo.
Por último, el nuevo flujo de visitantes ha estimulado la oferta cultural y recreativa. El festival “Canary Summer Arts”, patrocinado por el Ministerio de Cultura español, alcanzó una asistencia récord de 112 000 espectadores, de los cuales el 38 por ciento provenía de Italia, gracias a alianzas con teatros y galerías milanesas. Paralelamente, las actividades de turismo natural – senderismo en el Teide, buceo en El Hierro, rutas en bicicleta en Lanzarote – han registrado un crecimiento del 24 por ciento en la venta de entradas frente a 2025, contribuyendo a diversificar la oferta más allá del turismo de sol y playa tradicional.
En resumen, el incremento de los vuelos entre Italia y Canarias durante el verano 2026 constituye una palanca estratégica para reactivar la economía del archipiélago, con beneficios tangibles para el PIB, el empleo y la capacidad de acogida, pero también con retos derivados del aumento de los alquileres y de la necesidad de gestionar el impacto medioambiental. Las autoridades regionales y nacionales, respaldadas por fondos europeos, están implementando ya medidas correctivas para garantizar un crecimiento sostenible, de modo que el auge de los vuelos se traduzca en un verdadero valor añadido para residentes y visitantes.

