En 2026 se abre un nuevo capítulo en la relación entre movilidad internacional y medio ambiente en el archipiélago. Los datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) publicados en febrero indican que los llegados totales de pasajeros aéreos a Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote superaron los 23 millones, un crecimiento del 12 % respecto a 2022. Al mismo tiempo, el Ministerio de Medio Ambiente de España, en su informe “Emisiones de CO₂ en el sector transporte” (edición 2025), señala que las emisiones atribuibles al tráfico aéreo hacia Canarias alcanzan 1,8 millones de toneladas, equivalente al 3,5 % del total nacional del sector.
Las autoridades autonómicas ya han puesto en marcha varias medidas para mitigar este impacto. El proyecto “Canary Green Skies”, lanzado en verano 2024, prevé sustituir el 30 % de la flota que sirve a las islas por aviones alimentados con biocombustible certificado antes de 2029. El Ministerio de Transportes, en su informe semestral de 2025, indica que las compañías aéreas españolas ya prueban el “Sustainable Aviation Fuel” (SAF) en cinco rutas clave, logrando una reducción media de emisiones del 15 % por vuelo.
Otra palanca es la promoción del transporte marítimo de bajas emisiones. El Consejo Insular aprobó en marzo 2026 un financiamiento de 120 millones de euros para modernizar la flota de ferris interinsulares, incorporando 12 embarcaciones eléctricas con capacidad para 1 200 pasajeros cada una. Según el informe de la Autoridad Portuaria de Canarias, estas nuevas naves deberían disminuir las emisiones de CO₂ en un 40 % respecto a los barcos tradicionales antes de 2028.
El sector turístico, sin embargo, sigue siendo una de las principales fuentes de presión. El Observatorio de Turismo Sostenible (OST), en su análisis de 2025, estima que el 23 % de los viajeros internacionales llegan a las islas con equipaje voluminoso y con un consumo medio de energía a bordo un 20 % superior a la media europea. Para contrarrestar esto, la Cámara de Comercio de Tenerife lanzó la campaña “Viaja Ligero”, ofreciendo un descuento del 10 % en billetes aéreos a quienes respeten los límites de peso establecidos.
¿Qué escenarios se vislumbran para los próximos cinco años? Los investigadores del Centro de Investigación Ambiental de La Laguna, citados en la sesión parlamentaria de junio 2026, plantean tres evoluciones posibles. En el caso optimista, la adopción masiva de SAF y de ferris eléctricos podría reducir las emisiones de CO₂ vinculadas al transporte a Canarias en un 25 % antes de 2031, manteniendo un crecimiento anual del turismo del 5 %. En el escenario intermedio, la aplicación parcial de las políticas medioambientales conllevaría una caída del 12 % de las emisiones para 2030, pero con una leve desaceleración del turismo de 1‑2 % anual debido a restricciones más estrictas en el equipaje. Finalmente, en el escenario de “estancamiento”, la falta de inversión en tecnologías limpias y el crecimiento descontrolado del tráfico aéreo podrían elevar las emisiones un 8 % antes de 2029, impulsando a la Unión Europea a imponer aranceles de carbono más onerosos a las rutas insulares.
En resumen, la movilidad internacional se posiciona como un reto ambiental sin precedentes para Canarias. Las iniciativas en marcha – biocombustibles, ferris eléctricos y campañas de sensibilización – evidencian una voluntad política de reducir la huella ecológica, pero el futuro dependerá de la capacidad de armonizar el desarrollo turístico y la innovación tecnológica con los objetivos de sostenibilidad aprobados a nivel comunitario.

