Jubilados italianos en Canarias: ventajas, dificultades y perspectivas

Scritto il 10/06/2026
da Redacción

En junio 2026 el número de pensionistas italianos que se trasladan a las Islas Canarias ha alcanzado niveles inéditos, consolidando al archipiélago como destino preferente para la tercera edad. Según el informe anual del Instituto Nacional de Estadística español (INE) publicado en abril, los afiliados al sistema de pensiones italiano residentes en la región suman 12 350 personas, lo que supone un incremento del 28 % respecto a 2022. El Ministerio de Sanidad español, en su estudio “Asistencia sanitaria a extranjeros” de diciembre 2025, estima que el 74 % de esos jubilados utiliza el sistema público local, gracias al Convenio Bilateral Italia‑España firmado en 2018 y renovado en 2024.

El principal atractivo es el coste de vida. El Observatorio del Coste de la Vida de Madrid, en su análisis “Canary Islands cost analysis 2025”, detectó que el alquiler medio de un piso de dos habitaciones en Tenerife ronda los 690 euros mensuales, frente a los 1 320 euros de una vivienda similar en Roma. Los precios de la alimentación son un 19 % más bajos que en la Italia continental, según el ISTAT “Comparative price index 2025”. Así, el jubilado medio, con una pensión anual de 15 000 euros (media INPS 2025), puede ahorrar aproximadamente 4 000 euros al año, como revela la encuesta “Retirement Savings” de la European Pensioners Association (EPA) de 2025, a la que respondieron 2 100 italianos residentes en el extranjero.

El clima es otro factor decisivo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado a Canarias entre las regiones europeas con el índice de contaminación atmosférica más bajo, con un AQI medio de 42, frente a 68 de Milán. El clima subtropical, con temperaturas entre 18 °C y 26 °C todo el año, disminuye la necesidad de calefacción, reduciendo el consumo energético doméstico un 35 % respecto a la media italiana (ENEA, informe 2025).

No obstante, persisten dificultades. El acceso al crédito es más complejo: el Banco de España indica que el 57 % de los pensionistas italianos necesita presentar un aval local para obtener una hipoteca, frente al 22 % en Italia (Banco de Italia 2025). Además, la barrera idiomática sigue siendo un obstáculo. El 31 % de los encuestados en la EPA afirma sentirse “parcialmente excluido” de la vida comunitaria por su escaso dominio del castellano, pese a los cursos gratuitos del Servicio Canario de Empleo, que contabilizó 4 800 participantes en 2025.

Las perspectivas dependen de políticas integradas. La Universidad de La Laguna, en un artículo publicado en mayo 2026, plantea tres escenarios. En el optimista, un nuevo protocolo de “Co‑habitation” entre municipios canarios y comunas italianas de origen (Turín, Bolonia) facilitaría la emisión de títulos de crédito y el reconocimiento mutuo de pensiones, aumentando un 15 % la llegada de nuevos jubilados antes de 2030 y generando un superávit fiscal de 80 millones de euros para las autoridades locales. En el prudente, el régimen fiscal permanecería sin cambios, pero con la ampliación del programa “Pensionados Europeos” del Fondo Social Europeo al 2027, se prevé un aumento moderado del 5 % de los arribos, manteniendo estable el gasto sanitario. En el escenario de estancamiento, la falta de intervención en el mercado inmobiliario podría elevar los alquileres un 12 % antes de 2029, reduciendo el atractivo de las islas y provocando un retorno de alrededor de 1 200 jubilados al año hacia Italia.

Los pensionistas italianos encuentran en Canarias un entorno de costos reducidos, clima saludable y acceso sanitario, aunque deben sobrepasar obstáculos vinculados al crédito, la lengua y la integración social. Las decisiones políticas de los próximos años serán clave para convertir estas ventajas en un modelo sostenible de residencia para la tercera edad, evitando que las dificultades actuales se conviertan en una fuga de capital humano hacia otras rutas mediterráneas.