En junio 2026 los datos del Observatorio del Trabajo Remoto (OTR), actualizados en marzo, revelan que las Islas Canarias han acogido a 27 800 profesionales inscritos en el nuevo “Digital‑Nomad Visa”. Esta cifra supera en un 23 % los registros de 2023, confirmando un crecimiento sostenido pese a la incertidumbre macroeconómica. El Ministerio de Economía español, en el balance trimestral de 2025, estima que el consumo medio mensual de estos trabajadores genera 1,8 millones de euros para el sector de restauración, 0,9 millones para coworking y 0,5 millones para alojamientos de categoría media. En términos de PIB local, la Asociación Económica de Canarias (AEC) calcula una aportación del 0,7 % al PIB del archipiélago en 2025, aproximadamente 310 millones de euros.
No obstante, el fenómeno presenta retos. El ISTAT (Instituto Nacional de Estadística italiano) publicó en diciembre 2025 un estudio sobre el “Costo de Vida de los Nómadas Digitales” que muestra un aumento medio del 12 % en los precios de alquiler en las zonas más demandadas (Las Palmas, Santa Cruz y Playa de Las Américas) respecto a 2022. La presión inmobiliaria ha llevado a las autoridades insulares a dictar el decreto n.º 2026‑08, que fija un techo de crecimiento anual del 5 % para los contratos de alquiler corto, con el objetivo de evitar la llamada “gentrificación digital”.
En el plano fiscal, el nuevo régimen de impuesto sobre ingresos de actividades remotas, aprobado por el Congreso español en enero 2026, contempla una tributación reducida del 15 % sobre los primeros 50 000 euros de ganancia para los nómadas que acrediten una residencia efectiva de al menos 90 días al año. La Agencia Tributaria (AEAT) estima que estas ventajas fiscales podrían recaudar 45 millones de euros antes de 2027, siempre que la permanencia media no caiga bajo el umbral establecido.
Los analistas del Centro de Investigación Económica de La Laguna, presentados al Parlamento español en mayo 2026, describen tres posibles escenarios.
- Escenario optimista: una política integral (visados, incentivos fiscales, inversión en infraestructura de banda ancha) mantiene el crecimiento de nómadas digitales en un 10 % anual, eleva el PIB local en un 1,2 % antes de 2030 y convierte a Canarias en un hub tecnológico reconocido a nivel europeo.
- Escenario intermedio: una moderada caída de la demanda (inflación inmobiliaria, competencia de destinos emergentes como Malta y Madeira) estabiliza el crecimiento al 3 % anual, con una contribución al PIB estable del 0,6 % y una leve presión en los precios inmobiliarios alrededor del 7 % anual.
- Escenario de estancamiento: si los fondos comunitarios para la banda ultra‑rápida se reducen y las autoridades locales no logran contener los alquileres, el crecimiento de nómadas retrocede al ‑2 % anual, provocando una pérdida de capital humano, una disminución del consumo local de 120 millones de euros y un posible retorno de inversiones inmobiliarias hacia mercados más estables.
El impacto social también es notable. El “Informe de Impacto Social 2025” de la Universidad de Las Palmas indica que el 68 % de los nómadas participa en eventos culturales locales, contribuyendo a una mayor apertura de los residentes hacia modalidades de trabajo flexibles. Sin embargo, el 41 % de los encuestados manifestó dificultades de integración por la barrera lingüística, pese a los cursos gratuitos de español organizados por el Servicio Canario de Empleo, que reunieron 5 200 participantes en 2025.
En conclusión, los nómadas digitales representan una fuente de ingresos que, si se regula con políticas sólidas y una oferta de servicios adecuada, puede fomentar un crecimiento sostenible y diversificar el mercado laboral. No obstante, sin un marco normativo estable, el riesgo de que el dinamismo actual se convierta en una burbuja especulativa es alto. Las autoridades canarias deberán equilibrar incentivos fiscales, control de precios inmobiliarios e inversión en infraestructura para transformar el entusiasmo inicial en beneficios a largo plazo para toda la comunidad insular.

