Quienes trabajan en remoto y sueñan con trasladarse a Canarias en 2026 deben contar con un visado de nómada digital más exigente que en años anteriores. El visado, reservado a ciudadanos de fuera de la UE, el EEE y Suiza, sigue abierto tanto a empleados con autorización de su empresa para teletrabajar como a autónomos que prestan servicios a clientes fuera de España, siempre que puedan acreditar una titulación superior o, al menos, tres años de experiencia profesional demostrable en su sector.
La novedad más relevante de 2026 es el endurecimiento de los controles por parte de la Unidad de Grandes Empresas (UGE-CE), el organismo que gestiona los expedientes: se han reforzado los requisitos sobre el seguro médico y la cobertura de la Seguridad Social, el trabajo debe ser ahora 100% remoto —ya no se admiten modelos híbridos— y el solicitante debe pasar al menos seis meses al año residiendo efectivamente en España. En el plano económico, el umbral sigue fijado en el 200% del SMI (salario mínimo interprofesional): unos 2.849 euros brutos mensuales, o 34.188 euros anuales para el titular principal, con un 75% adicional exigido para el primer familiar a cargo y un 25% por cada familiar adicional. Una buena noticia llega en los plazos: la vía telemática se ha estabilizado en torno a los 20 días hábiles de resolución.
En cambio, se mantiene uno de los principales atractivos fiscales: quienes obtienen el visado pueden acogerse al régimen especial para impatriados, la conocida "Ley Beckham", que permite tributar los rendimientos del trabajo obtenidos en España a un tipo fijo del 24% hasta 600.000 euros, una ventaja notable frente a la tributación ordinaria del IRPF.
Para quienes cumplen estos requisitos, Canarias sigue siendo uno de los destinos más codiciados de Europa para el trabajo remoto, gracias a más de 300 días de sol al año, temperaturas casi siempre entre 18 y 28 grados, y una conexión de fibra óptica cada vez más extendida en todas las islas principales. Tenerife es la isla con la oferta de coliving más amplia y variada: el norte, más verde y auténtico, contrasta con el sur, más soleado y animado, con una vida nocturna intensa. Gran Canaria gira en torno a Las Palmas, considerada ya la auténtica "capital nómada" del archipiélago, con la comunidad de trabajadores remotos más numerosa y consolidada. Fuerteventura, más relajada, apuesta por playas interminables y un kitesurf de primer nivel mundial, con espacios de coliving concentrados cerca de Corralejo.
Los precios siguen siendo competitivos frente a otros destinos digital-nomad friendly: un day pass en un coworking ronda los 10-20 euros, mientras que un abono mensual por un puesto hot desk oscila entre 80 y 150 euros, según la isla y el espacio. El sector sigue en expansión, impulsado por una demanda creciente de italianos, españoles y nómadas digitales internacionales que eligen el archipiélago no ya solo para unas vacaciones, sino como base estable para vivir y trabajar todo el año.

