El 22 de julio, el Cabildo de Tenerife y el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) firmaron un acuerdo para poner en marcha una infraestructura pública de inteligencia artificial y supercomputación con la que pretenden impulsar la transformación digital de la isla. El objetivo es agilizar el funcionamiento de las Administraciones Públicas, automatizar tareas y mejorar la toma de decisiones gracias al análisis de datos, dentro de la Estrategia de Modernización del Cabildo y el Plan Director de Innovación de Tenerife.
La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, ha calificado el convenio como "un paso decisivo" para consolidar una infraestructura tecnológica pública que permita a Tenerife "liderar el desarrollo responsable de la inteligencia artificial al servicio de las personas y de las Administraciones Públicas". En la práctica, se creará una plataforma común donde podrán desarrollarse y alojarse asistentes inteligentes, herramientas de automatización, servicios digitales avanzados y sistemas de análisis de datos, disponibles tanto para el Cabildo como para los ayuntamientos de la isla y otros organismos del sector público, evitando duplicidades y facilitando la reutilización de recursos tecnológicos. El convenio contempla proyectos piloto para mejorar los servicios públicos y la gestión del territorio, un programa de formación para empleados públicos y criterios técnicos que aseguren un uso ético, transparente y seguro de la IA, siempre bajo la normativa europea de protección de datos y gobernanza de la información. La colaboración se ampliará también a la Universidad de La Laguna y al Instituto Canario de Estadística (Istac), para incorporar conocimiento científico y talento investigador. El acuerdo tendrá una vigencia inicial de cuatro años, con un modelo de gobernanza compartida y sin costes adicionales para las instituciones firmantes.
Esta iniciativa pública llega mientras en Tenerife toma forma también una inversión privada de peso en el mismo ámbito: el proyecto Bechtle HPC & AI Hub, que utilizará como base tecnológica el centro de datos D-ALiX del ITER, contempla una inversión de unos 33 millones de euros a lo largo del proyecto y la creación de hasta 500 empleos, 200 de ellos altamente cualificados. La primera fase, de 5,5 millones de euros, debería crecer hasta los 10 millones a medida que se cumplan los siguientes objetivos, con la ambición de convertir a la isla en sede del quinto supercomputador más potente de España.
Esta doble vía, pública y privada, refleja un cambio de rumbo para una isla tradicionalmente asociada al sol y la playa: Tenerife aspira ahora a convertirse en un referente del sur de Europa en inteligencia artificial y supercomputación, un sector capaz de generar empleo cualificado y diversificar una economía todavía muy dependiente del turismo.

