El agua del futuro: Canarias apuesta por la desalación sostenible

Scritto il 31/07/2026
da Redacción

La gestión del agua sigue siendo uno de los retos estructurales más importantes para un archipiélago que carece de ríos permanentes y que depende en gran medida de la desalación de agua marina para garantizar el suministro a residentes, agricultura y turismo. En las últimas semanas el tema ha vuelto a situarse en el centro de la actualidad con una serie de novedades que confirman el compromiso de Canarias con un modelo más sostenible y eficiente.

El 15 de julio se publicó el Real Decreto 591/2026, que regula la concesión directa de una subvención a la Comunidad Autónoma de Canarias para financiar el funcionamiento de las plantas potabilizadoras situadas en su territorio. Se trata de la renovación de una ayuda que el Estado concede ininterrumpidamente desde 1983 para la actividad de desalación de agua de mar en el archipiélago, un instrumento pensado para garantizar a la población el acceso a un recurso que en el resto de España se da por hecho, pero que en Canarias exige una inversión energética e infraestructural constante.

En el plano de las infraestructuras, en Gran Canaria avanzan las obras de ampliación de la desaladora del Sureste, que según se informó el pasado 20 de julio ha superado la fase de cimentación, la más compleja de toda la obra. La intervención elevará la capacidad de producción de la planta de 33.000 a 38.000 metros cúbicos de agua desalada al día, un incremento del 15% que responde a la creciente demanda hídrica de la isla, tanto para uso doméstico como para agricultura y turismo.

En paralelo, el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) desarrolla el proyecto DESALIFE, que busca producir agua dulce aprovechando la energía de las olas frente a Gran Canaria: una solución que, de validarse a mayor escala, permitiría reducir de forma significativa el consumo energético asociado a la desalación, tradicionalmente uno de los costes más altos —económicos y ambientales— de esta tecnología. El ITC ya cuenta con experiencia previa en este campo, tras haber desarrollado en el pasado plantas entre las más eficientes del mundo en términos energéticos.

Estos avances se enmarcan en una estrategia más amplia del archipiélago, orientada a reducir la dependencia de la sobreexplotación de acuíferos —un problema histórico en varias islas— en favor de fuentes más estables y sostenibles, integrando la desalación con la expansión de las energías renovables. No es casualidad que, también en julio, el Gobierno regional haya anunciado el cumplimiento del 100% de los hitos de la Estrategia de Energía Sostenible de Canarias antes del plazo previsto, con más de 85 MW de potencia renovable instalada y 313 actuaciones de apoyo a la transición energética ejecutadas gracias a los fondos europeos Next Generation.

Para un archipiélago donde el clima árido y la presión turística ponen cada año bajo tensión la disponibilidad de agua, estas inversiones —a menudo menos visibles que otros temas de actualidad, pero decisivas para la vida cotidiana de residentes y visitantes— representan uno de los terrenos donde realmente se juega la sostenibilidad del modelo de desarrollo de Canarias en los próximos años.