Una isla conocida por sus volcanes, sus plátanos y sus playas de arena negra está a punto de sumar a la lista los superordenadores. El Cabildo de Tenerife y la tecnológica alemana Bechtle han presentado el proyecto B-HAIS – Bechtle HPC & AI Hub South Europe, una inversión estimada en 33 millones de euros destinada a convertir la isla en un referente europeo de computación de alto rendimiento (HPC) e inteligencia artificial.
El corazón de la operación es el centro de datos D-ALiX del ITER, el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables de Tenerife, que se convertirá en el eje tecnológico del nuevo hub, albergando la infraestructura crítica para supercomputación, IA acelerada y servicios de nube privada. Según recogen medios como Diario de Tenerife, DataCenterDynamics y Libertad Digital, el proyecto contempla la creación de hasta 500 puestos de trabajo, de los cuales unos 200 serán altamente cualificados: ingenieros, científicos de datos, técnicos especializados en infraestructuras de cómputo.
No es un episodio aislado. Según un análisis publicado por Xataka, Tenerife se está convirtiendo, "sin hacer ruido", en una de las regiones españolas con mayor concentración de superordenadores, un camino que arrancó con la experiencia del ITER en renovables y que ahora se extiende a la computación de alto rendimiento. El Cabildo y el ITER anunciaron además, el pasado 22 de julio, una infraestructura pública dedicada a la inteligencia artificial pensada para agilizar la administración pública de la isla, automatizar procesos y mejorar el análisis de datos para la toma de decisiones.
¿Por qué Tenerife? La isla ofrece ventajas difíciles de replicar en otros puntos de Europa: un clima que reduce los costes de refrigeración de los centros de datos, energía renovable creciente gracias a la experiencia del ITER, y una posición geográfica a medio camino entre Europa, África y América, útil para la conectividad internacional a través de cable submarino. En un momento en que la demanda de capacidad de cómputo para entrenar modelos de inteligencia artificial dispara el consumo energético de los centros de datos en todo el mundo, estos factores pesan.
Para los residentes, la partida se juega a largo plazo: 200 puestos altamente cualificados no transforman por sí solos la economía de una isla que todavía vive en gran medida del turismo, pero suponen un intento concreto de diversificación, en línea con los 140 millones de euros que el Cabildo de Tenerife ha anunciado movilizar en 2026 para I+D+i, entre supercomputación, inteligencia artificial, biotecnología y energías renovables. Queda por ver cuántos de esos puestos acabarán ocupados por profesionales locales y cuántos atraerán talento de fuera, una pregunta que se repite cada vez que un territorio insular apuesta por la economía del conocimiento.

