SpaceX y Nvidia quieren llevar los centros de datos de la inteligencia artificial al espacio

Scritto il 17/08/2026
da Redacción

Un centro de datos no solo necesita electricidad: necesita refrigeración, terreno, conexiones de fibra, un lugar físico donde estar. SpaceX y Nvidia están intentando responder a todas esas limitaciones con una solución que hace apenas unos años habría sonado a ciencia ficción: trasladar parte del cómputo destinado a la inteligencia artificial directamente a la órbita, donde el sol prácticamente no se pone durante la mayor parte del tiempo y el vacío del espacio actúa como sistema de refrigeración gratuito.

El proyecto se llama Starmind y fue anunciado a principios de agosto como una alianza exclusiva entre ambas compañías. Nvidia aportará el módulo de cómputo para los satélites de primera generación, bautizados Starmind AI1, basado en la plataforma Vera Rubin NVL72, que combina las nuevas GPU Rubin con las CPU Vera, pensadas para manejar las cargas de trabajo intensivas del entrenamiento y el uso de modelos de inteligencia artificial. Cada satélite AI1, según las primeras especificaciones difundidas, debería aportar unos 120 kilovatios de potencia de cómputo sostenida, con picos de hasta 150 kilovatios.

Las dimensiones previstas para el satélite dan una idea de la escala del proyecto: treinta metros de altura una vez desplegado, setenta y cinco metros de envergadura, diseñado para operar en una órbita sincrónica con el sol, la que garantiza una exposición casi continua a la luz solar, de modo que los paneles se alimenten sin las interrupciones nocturnas propias de las infraestructuras terrestres. La refrigeración se logra por radiación, aprovechando el vacío del espacio en lugar de los sistemas de agua o aire que usan los centros de datos convencionales, ya cuestionados en muchas regiones del mundo por su consumo de recursos hídricos.

El calendario que maneja SpaceX prevé los dos primeros prototipos en órbita ya en los primeros meses de 2027, seguidos del inicio de la producción a escala industrial antes de que acabe ese mismo año, en la planta Gigasat de la compañía en Bastrop, Texas. Pero el dato que mejor mide la ambición del proyecto es otro: SpaceX ya ha presentado ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos una solicitud para una constelación que, a pleno rendimiento, podría llegar hasta un millón de satélites dedicados al cómputo de inteligencia artificial, distribuidos entre los 500 y los 2.000 kilómetros de altitud.

Una cifra de esa magnitud plantea más de una pregunta, empezando por el tráfico orbital: la órbita terrestre baja ya está ocupada por decenas de miles de satélites de telecomunicaciones, y añadir infraestructura de cómputo a esta escala abre cuestiones de gestión del espacio orbital que van más allá de la viabilidad técnica. Tampoco están resueltas las dudas económicas, empezando por el coste real de lanzamiento y mantenimiento frente a los centros de datos terrestres, ni las relacionadas con la seguridad de los datos procesados en un entorno que, por definición, resulta mucho más difícil de inspeccionar o reparar que una nave industrial en la Tierra.

Por ahora, Starmind sigue siendo un proyecto sobre el papel, aunque respaldado por dos de las empresas con mayor capitalización del mundo en sus respectivos sectores. Si llegara a funcionar, podría redefinir dónde se procesa realmente la inteligencia artificial que ya usamos a diario, desplazando literalmente el centro de gravedad del cómputo global unos cuantos cientos de kilómetros hacia arriba.