Un hospital de día para trastornos de la conducta alimentaria, dos unidades de atención domiciliaria para niños y adolescentes, un nuevo recurso para quienes conviven con un trastorno de personalidad. No es la lista de un proyecto futuro: son las siete estructuras que el Gobierno de Canarias ha comenzado a activar desde los primeros meses de 2026, el primer paso concreto de una estrategia sanitaria que mira hasta 2032.
Entre los nuevos dispositivos figura una unidad de salud mental en el CAE de Telde y un hospital de día dedicado a los trastornos de la conducta alimentaria en el CAE de La Orotava, en Tenerife. Se suman dos unidades de Atención Domiciliaria Infanto-Juvenil, ambas operativas en Tenerife, y un nuevo recurso de media estancia en Gran Canaria. Cierran la lista dos hospitales de día para personas con trastornos de la personalidad, uno en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria y otro en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. El anuncio lleva la firma de la consejera de Sanidad, Esther Monzón.
Estos recursos se enmarcan en un plan más amplio, la Estrategia de Promoción de la Salud y el Bienestar en la Comunidad Autónoma de Canarias 2026-2032, presentada a finales de 2025 con el objetivo declarado de reducir las desigualdades sanitarias y mejorar el bienestar de la población. El documento amplía deliberadamente el perímetro tradicional de la salud pública, incluyendo el bienestar emocional y mental, la salud afectivo-sexual, el descanso y el sueño, el uso de las tecnologías de la información, la seguridad de los entornos de vida e incluso la salud oral como factores que hay que vigilar de forma integrada.
Un capítulo aparte corresponde a los centros educativos. Desde hace tiempo está activo en todos los centros públicos del archipiélago el Programa de Prevención del Suicidio en el Ámbito Educativo, un protocolo que solo en 2025 formó a más de mil profesionales entre docentes y personal escolar. Es un dato que dice algo más amplio: en la planificación sanitaria canaria, la salud mental ya no se trata como un capítulo aparte, sino como parte integrante de la sanidad pública ordinaria, al mismo nivel que la cardiología o la pediatría.
Queda por ver con qué rapidez estos siete nuevos recursos se traducirán en listas de espera más cortas y en un acceso más sencillo para quien lo necesite, tanto residentes de siempre como recién llegados. Es la verdadera prueba de un plan que, sobre el papel, ya mira hacia 2032.

