El miércoles por la mañana el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria se llenará de directivos de destinos turísticos, especialistas en comportamiento del consumidor y expertos en movilidad y tecnología. No es la primera vez que el edificio acoge un evento de este tipo, pero el lema elegido para esta XIV edición de Overbooking Gran Canaria & Hosteltur Summit, "Turismo, comunidad y convivencia", llega en un momento en que el debate sobre la presión turística en las islas no da señales de apaciguarse.
La cita, prevista para el 17 de septiembre, reúne a una docena de ponentes convocados para hablar de un problema sin solución sencilla: cómo hacer crecer una economía que depende en gran medida del turismo sin que eso termine desgastando la relación entre visitantes, residentes y territorio. Abrirá la jornada Marcus Hurst, cofundador y director creativo de El Extraordinario, con la ponencia "Destino finito, historias infinitas". A continuación, Pablo Llinares, director gerente de Turismo de Gran Canaria, y Paula Schlueter, responsable de branding del organismo, presentarán la campaña "Una isla sin guion", pensada precisamente para responder a una realidad turística cada vez más compleja de contar con las herramientas tradicionales del marketing de destino.
El programa alterna momentos más conceptuales, como la intervención de Juan de Rus, CEO de Neovantas, sobre sesgos y emociones en la decisión de viaje, con diálogos más concretos: Juan Félix Fernández, director del hotel Silken Villa de Laguardia, y Manuel Cabezudo, de la Asociación Atlas, hablarán de cómo construir modelos turísticos más equilibrados, mientras que por la tarde el periodista Manuel Molina, de Hosteltur, entrevistará a Miguel Mirones, presidente de la cadena Relais Termal y del ICTE, sobre el papel de la comunicación de marca en la construcción de confianza sectorial.
No falta la mirada sobre la movilidad: María González Jover, directora de asuntos públicos de BlaBlaCar, llevará al escenario el tema de compartir trayectos como palanca para aliviar la presión sobre unas infraestructuras que en una isla concentran el tráfico turístico en pocas zonas y en pocos meses del año. La mañana se cierra con una sesión de pitches de startups dedicadas a tecnología e inteligencia artificial aplicadas al turismo, con la participación de iUrban, Delaight y ReplyNetx, mientras que la tarde reserva una masterclass con inscripción aparte a cargo de Rafael de Jorge, fundador de Growtur.
Lo que llama la atención al repasar el programa es cuánto ha pasado a un primer plano el tema de la convivencia respecto a ediciones anteriores del evento, tradicionalmente más centradas en marketing y comunicación turística en sentido estricto. Este año, por primera vez, el OVB cuenta también con un Comité de Expertos que ha ayudado a diseñar los contenidos del congreso, integrado por figuras como Miguel Sanz, director general de Turespaña, y representantes de compañías como Meliá Hotels International y Pangea.
Las Palmas de Gran Canaria no es un caso aislado: de Barcelona a Venecia, la cuestión de cómo gestionar flujos turísticos crecientes sin distanciarse de la población residente se ha convertido en una constante de los principales eventos del sector en Europa. Pero para un archipiélago donde el turismo pesa de forma directa sobre la economía de cada isla, llevar este debate al escenario de un summit dirigido a los profesionales del sector, más que a los responsables políticos, apunta a algo concreto: la sensación, compartida por quienes trabajan en el sector, de que el modelo actual ya no puede darse por sentado, y de que la comunicación y el marketing por sí solos ya no bastan para sostener a la vez crecimiento y consenso social.

