En Astican, el astillero de Las Palmas, faltan soldadores especializados en reparación naval. No es un dato de nota de prensa, es el tipo de problema concreto del que ha nacido la Aceleradora de Empleo Canarias, presentada el 11 de septiembre por el Gobierno canario con una idea tan simple como poco habitual: primero se detecta el puesto vacante en la empresa, y solo después se forma a quien va a ocuparlo.
El proyecto pone sobre la mesa tres millones de euros para generar 170 oportunidades laborales, y nace de la colaboración entre las áreas de Economía, Educación y Empleo del Ejecutivo que preside Fernando Clavijo, con el apoyo del PP. El vicepresidente y consejero de Economía, Manuel Domínguez, la describió como una forma de "convertir las necesidades de las empresas en oportunidades laborales para los canarios". A su lado, el consejero de Educación, Poli Suárez, subrayó un matiz que cambia bastante las cosas respecto a la FP Dual tradicional, ya existente en el archipiélago: aquí la vacante se reserva antes de que empiece la formación, y el incentivo premia la consolidación del contrato, no solo la formación en sí.
La primera edición cubre cinco ámbitos: economía azul, con Astican, Zamakona Shipyard y Sanper; ciberseguridad, con OneCyber, Intelequia y Velorcios Group; industria agroalimentaria, con Tirma, Compañía Cervecera de Canarias, Grupo Capisa y Grupo Kalise; agua y energía, con Canaragua, EMALSA, Depuragua Canarias y Grupo Hidroser; y oficios artesanos, centrados en los trajes típicos de cada isla, donde el objetivo declarado es el relevo generacional antes de que el oficio desaparezca.
El itinerario arranca con una formación inicial intensiva de 300 a 400 horas, diseñada junto a las empresas participantes. Le sigue una FP Dual intensiva de 2.000 horas, la modalidad que combina empresa y centro educativo: el participante es contratado y sigue formándose mientras trabaja de verdad. No es el tramo final del recorrido, es su eje. Tras los dos años de alternancia, las empresas pueden seguir beneficiándose durante tres años más de subvenciones si el trabajador supera la formación, hasta completar un apoyo que llega a los cinco años.
Hay una lectura política que merece la pena señalar. Canarias mantiene una de las tasas de paro más altas de España, y sin embargo varias industrias no encuentran los perfiles que necesitan: una paradoja que la Aceleradora intenta abordar desde la empresa, no desde el aula. Que tres áreas distintas del Gobierno hayan alineado recursos y plazos para un proyecto piloto de este tipo no es algo habitual, y en sí mismo ya dice algo.
Queda por ver si el modelo piloto se extiende a otros sectores en los próximos meses, y sobre todo si las 170 oportunidades prometidas terminan en contratos estables. Por ahora, la primera edición ya está en marcha, y para los oficios artesanos ligados a los trajes tradicionales de cada isla, la urgencia no es abstracta: sin relevo generacional, algunas de esas competencias corren el riesgo de desaparecer en el plazo de una generación.

