El algoritmo que decide cuánta agua necesita cada planta llega a los campos de La Gomera

Scritto il 21/09/2026
da Redacción

El 22 de septiembre, mientras buena parte de Canarias cierra un verano casi sin lluvia, varias decenas de agricultores de La Gomera se reunirán en el Centro Cultural Antiguo Casino de Hermigua para hablar de un problema que no depende solo del tiempo que haga: cuánta agua necesita realmente una finca, y cómo evitar desperdiciar ni un litro en un archipiélago sin ríos permanentes.

Las jornadas técnicas "Agua, Innovación y Modernización Agrícola", impulsadas por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias junto al Cabildo, el Ayuntamiento de Hermigua, la Comunidad de Aguas del Valle de Hermigua y la SAT CAI Gomera, se celebrarán el 22 y 23 de septiembre. El programa combina ponencias técnicas y casos de éxito: modernización de infraestructuras de riego, salud del suelo, tecnologías para aprovechar mejor el agua disponible y claves para una gestión comunitaria eficaz. También habrá un análisis del potencial comercial de la fruticultura tropical en la isla, con la participación del investigador del ICIA Carlos Álvarez sobre técnicas de cultivo de mango y aguacate, además de un espacio dedicado a las buenas prácticas en el cultivo del café.

El encuentro coincide con el avance de un proyecto que apunta en la misma dirección, aunque desde otra escala tecnológica. IrrigIA es una plataforma autónoma para la gestión inteligente del riego y la fertirrigación en explotaciones agrícolas, desarrollada por Creative Vending SL con un presupuesto de 149.800 euros y un plazo de ejecución de diecisiete meses, entre julio de 2025 y diciembre de 2026. El proyecto es una de las diez iniciativas beneficiarias de las ayudas a la innovación en áreas estratégicas de la RIS3 Ampliada que gestiona la ACIISI, cofinanciadas en un 85% por la Unión Europea a través del programa FEDER Canarias 2021-2027.

El planteamiento, leído así, casi parece sencillo: la plataforma integra sensores de humedad del suelo, datos de estaciones meteorológicas e imágenes satelitales para generar recomendaciones precisas y personalizadas de riego y fertirrigación, que después ejecuta de forma automática un sistema de control embebido, sin que nadie tenga que abrir o cerrar una válvula a mano. Detrás de esa sencillez hay, sin embargo, un problema estructural que Canarias conoce bien: el agua para el campo es cara, su disponibilidad es inestable, y cada euro mal invertido en riego resta rentabilidad a explotaciones ya expuestas a la sequía y al coste energético de la desalación.

No es casualidad que hace apenas unos días, el 16 de septiembre, se publicara en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto 733/2026, que regula una subvención directa a la Comunidad Autónoma de Canarias para abaratar el sobrecoste de la desalación y de la extracción de agua de pozos y galerías destinada al riego agrícola. Dos herramientas distintas, una financiera y otra tecnológica, que convergen en el mismo objetivo: sostener una agricultura que depende casi por completo de agua "fabricada" y no recogida.

Queda por ver cuántos agricultores, más allá de los proyectos piloto y las jornadas técnicas, terminarán adoptando sistemas como IrrigIA a mayor escala. La inversión inicial en sensores e infraestructura no es menor para explotaciones pequeñas y fragmentadas, que son la mayoría en Canarias, y el proyecto no cierra su fase de desarrollo hasta finales de 2026. Pero el encuentro de Hermigua, abierto a quienes trabajan la tierra a diario y no solo a investigadores y técnicos, sugiere que el interés local por estas tecnologías ha dejado de ser un asunto de laboratorio.