TENET LightKey: la firma de luz invisible con la que la ULL quiere frenar las falsificaciones

Scritto il 23/09/2026
da Redacción

Bajo una pequeña luz infrarroja, un trozo de plástico corriente empieza a hablar. No con palabras, sino con una serie de picos de luz que solo un lector especializado sabe interpretar. Si están ahí, el producto es auténtico. Si faltan, alguien ha intentado copiarlo.

Esa es la idea detrás de TENET LightKey, una de las tres empresas de base tecnológica que el Consejo de Gobierno de la Universidad de La Laguna aprobó el 3 de junio. La impulsa el catedrático de Física Jorge Méndez Ramos y se basa en tintas y materiales luminiscentes elaborados con tierras raras.

"Se trata de una llave de luz", explica Méndez en el reportaje publicado por la ULL. La tecnología puede aplicarse sobre impresiones offset, vidrios, cerámicas, plásticos o resinas. Es invisible a simple vista y no altera la apariencia del material que se quiere proteger.

La diferencia respecto a las tintas UV o los hologramas está en el nivel de codificación. El espectro que emite el material no es una banda ancha fácil de imitar, sino picos definidos, parecidos a un código de barras, y cada firma puede diseñarse para un producto concreto. Méndez lo resume con un símil: una tarjeta de crédito suele tener cuatro pines, algunos tintes de seguridad del mercado tienen dos, "esta tecnología cuenta con diez".

El proyecto viene de lejos. Son 25 años de investigación en fotónica y nanotecnología en la ULL, primero con materiales luminiscentes orientados a las energías renovables y, en los últimos años, a sistemas de seguridad y autenticación. Desde 2021, el equipo colabora con el Banco de España para estudiar aplicaciones en billetes, junto a investigadores del Instituto IMDEA Nanociencia y del Instituto de Micro y Nanotecnología del CSIC.

La invención está protegida por la patente ES3042333A1, publicada por la Oficina Española de Patentes y Marcas el 19 de noviembre de 2025, con Méndez, Pablo Acosta y Francisco Miguel Medina como inventores. Según la universidad, el informe sobre el estado de la técnica avala su novedad y actividad inventiva. La iniciativa cuenta además con el Premio Canarias de Innovación.

La spin-off apunta a la impresión de seguridad, los productos de lujo, la microelectrónica y la industria aeroespacial. De momento no se han hecho públicos clientes ni contratos. El salto real al mercado está por demostrar.

La ULL participa con un 5% en el capital de cada una de las tres nuevas empresas. Las otras dos son Robotserv, del catedrático Jonay Tomás Toledo, que desarrolla robots autónomos para tareas agrícolas empezando por la platanera, y ZONA 1, del profesor Gonzalo García, centrada en recubrimientos nanoestructurados que frenan la corrosión de los metales. "Detrás de cada una hay años de investigación, meses de trabajo para identificar oportunidades de transferencia y un importante esfuerzo para hacer viable su puesta en marcha", señaló Rebeca Baz, directora de la Oficina de Transferencia del Conocimiento.

En junio, el vicerrector de Investigación, Antonio Aparicio, adelantó que otras cinco iniciativas de este tipo podrían materializarse en los próximos meses. La Laguna quiere que el camino entre el laboratorio y la empresa deje de ser una excepción.