Treinta y cinco kilos y novecientos gramos. Es el vidrio que, de media, depositó cada habitante de Fuerteventura en los contenedores verdes según los datos de Ecovidrio que difundió el Cabildo majorero el 4 de septiembre. La media española se queda en 20 kilos. En el primer semestre de 2026 la isla sumó 2.697 toneladas de envases de vidrio, un 8% más que en el mismo periodo de 2025: más de 200 toneladas adicionales.
Fuerteventura comparte con Lanzarote la cabeza del reciclaje de vidrio en Canarias. Tiene más de 1.000 iglúes verdes, uno por cada 126 habitantes frente a uno por cada 188 de media nacional, y en los últimos meses se han instalado nuevos puntos en Pájara, Tuineje y La Oliva. El consejero de Residuos, Enrique Pérez, atribuye el avance a las mejoras en plantas de transferencia y maquinaria, a un punto limpio móvil y a nuevos contenedores de carga lateral. Según el Cabildo, también crecen los envases ligeros y el papel y cartón, aunque no ha detallado esas cifras.
Hay un matiz que conviene no olvidar. Buena parte de ese vidrio sale de hoteles, bares y apartamentos turísticos, así que el cálculo por habitante reparte entre los residentes lo que consumen millones de visitantes. El dato es bueno, pero se explica en parte por eso.
Los Llanos: primero entender, luego decidir
En La Palma, el punto de partida es otro. El Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane presentó el martes 22 de septiembre un estudio realizado en Montaña Tenisca sobre el uso de los contenedores de recogida selectiva. Según recoge El Faro de La Palma, el trabajo analiza los kilos recogidos al año, separando fracción resto y selectiva, junto a las tasas municipales y el coste total del servicio.
«La gestión de los residuos tiene un coste importante, y una separación adecuada permite aprovechar mejor los recursos públicos», explicó el concejal de Servicios Municipales, Rubens Díaz. Los resultados detallados todavía no se han publicado. Se sabe qué mide el estudio, pero no aún qué ha encontrado.
Lo llamativo es quién paga. El estudio se financió con el Plan de Sostenibilidad Turística. «La sostenibilidad turística también pasa por cuestiones muy cotidianas, como gestionar mejor nuestros residuos», defendió la concejala de Turismo, Inmaculada Fernández. En un municipio que no vive del turismo de masas, destinar esos fondos a los contenedores de un barrio residencial es una decisión con intención.
Las dos noticias juntas muestran dos momentos del mismo camino. Fuerteventura ya mide y enseña una curva ascendente. Los Llanos empieza ahora, para saber dónde falla. En islas donde cada tonelada de basura ocupa vertedero o viaja en barco, tener esos números es una cuestión práctica.

