¿Qué tienen en común el sargazo de Guadalupe, los arrecifes de ostras de las Orcadas y una granja de peces en Tazacorte? Que forman parte del mismo proyecto europeo, y que su punto de partida ha sido La Palma. La isla acogió hasta el 23 de septiembre la reunión de lanzamiento de "Isla Bonita". Es una iniciativa financiada por la Misión de la UE "Restaurar nuestro océano y nuestras aguas para 2030", dentro de Horizonte Europa.
Los datos básicos: 48 entidades beneficiarias de dieciséis países, sesenta meses de trabajo (de septiembre de 2026 a agosto de 2031) y un presupuesto de 17,66 millones de euros según Canarias7. Coordina la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN). Su consejero delegado, José Joaquín Hernández, subrayó que el proyecto se lidera «desde aquí, desde la isla de La Palma».
El demostrador palmero
Lo que se verá en Tazacorte es una instalación solar flotante de 309 kWp en el puerto, liderada por la noruega Ocean Sun. Suministrará energía y agua desalada a una acuifactoría, con el fin de reducir sus emisiones y probar la solución en condiciones reales. En una isla con poco suelo llano disponible, llevar las placas al agua tiene una lógica evidente.
La empresa beneficiaria es AcuiPalma. Su director, Freddy Medina, lo planteó como una oportunidad para llevar la investigación «a la realidad en la que nosotros trabajamos». La consejera de Medio Ambiente del Cabildo, Mónica Gómez Curiel, habló de una isla con «una relación profunda con el mar».
Las islas al mando
El planteamiento se aparta de lo habitual. En vez de que centros de investigación y empresas propongan y las administraciones reciban, aquí lideran las autoridades gestoras de cada isla (cabildos, ayuntamientos, gobiernos regionales), con apoyo técnico de científicos y compañías. La razón es sencilla: las islas europeas comparten dependencia energética, residuos difíciles de gestionar, ecosistemas marinos degradados y presión turística, pero pocas veces tienen solas la capacidad técnica y financiera para afrontarlos.
Habrá nueve laboratorios vivos, uno por isla, donde se sentarán administración, pescadores, empresas, comunidad científica y ciudadanía. «Las soluciones tecnológicas por sí mismas no son suficientes», advirtió Elba Bueno, CEO del Clúster Marítimo de Canarias, que organizó las sesiones de lanzamiento.
Los demás demostradores dibujan un mapa variado. En Guadalupe se valorizará el sargazo, en Azores habrá tecnología para un avistamiento de cetáceos sostenible y en Ischia se restaurarán arrecifes de coral de aguas frías. Santorini tendrá un programa integral de residuos y Malta una depuración de aguas de bajo consumo. En las Orcadas se restaurarán arrecifes de ostras y se retirarán artes de pesca perdidos, mientras Bornholm y Gotland trabajarán en hábitats para peces, protección costera y el continuo tierra-río-mar.
Para Canarias hay un segundo elemento. PLOCAN albergará en Gran Canaria un Mission Ocean Accelerator Hub permanente, con socios financieros especializados, para que las hojas de ruta de cada isla consigan inversión real y no se queden en un informe. Es la promesa más ambiciosa del proyecto y la que más tardará en poder comprobarse.

