Once horas para reinventar un residuo: así fue el hackathon de economía circular en Tenerife

Scritto il 28/09/2026
da Redacción

Nueve de la mañana de un sábado en Tenerife. Durante once horas, hasta las ocho de la tarde, equipos de estudiantes, profesionales y emprendedores tuvieron un encargo concreto: coger un problema ambiental de Canarias, desmontarlo y presentarlo ante un jurado como una idea viable. Fue el 26 de septiembre, en la primera jornada del Hackathon de Ecodiseño y Economía Circular de Canarias 2026, que organiza la Consejería de Transición Ecológica y Energía.

Hubo cuatro retos y ninguno era abstracto. Reducir los plásticos de un solo uso en eventos y hostelería. Convertir los residuos agrícolas en nuevos productos o modelos de negocio. Fomentar la reparación y la reutilización. Aplicar el ecodiseño para recortar los residuos ligados al turismo.

Cualquiera que viva en las islas pone cara a cada uno de esos problemas. Están los vasos de plástico tras un concierto y los restos de las plataneras. Y están las montañas de envases que genera cada semana una economía de visitantes, en territorios donde el suelo para vertederos escasea.

Los equipos, apoyados por profesionales especializados, trabajaron desde la identificación del problema hasta la defensa final. El jurado valora cuatro criterios: innovación, impacto ambiental, viabilidad y potencial de aplicación en Canarias. Las tres mejores propuestas reciben 750, 500 y 250 euros. Son premios modestos frente a lo que cuesta montar una empresa, pero bastan para comprobar si una idea se sostiene.

El director general de Calidad Ambiental, Ángel Montañés, explicó que la iniciativa busca trasladar la planificación de la economía circular a propuestas concretas que respondan a necesidades reales de Canarias. Dicho así suena a fórmula, pero la idea se entiende. Canarias tiene una Estrategia de Economía Circular 2021-2030 y un Plan de Acción 2024-2026, con objetivos e indicadores. Lo que falta a menudo es gente dispuesta a convertirlos en un servicio o un producto.

¿Basta una jornada? Seguramente no, y nadie lo pretende. Los hackathones funcionan más como escaparate y punto de encuentro que como incubadora. Alguna idea nacida en un fin de semana acaba siendo empresa; la mayoría, no. Pero hay un efecto menos visible. Una administración que invita a estudiantes y emprendedores a trabajar sobre sus problemas recibe a cambio un catálogo de soluciones que sus oficinas difícilmente habrían producido solas.

La segunda cita es el sábado 3 de octubre en Gran Canaria, con el mismo formato y horario y otros 1.500 euros en premios, 3.000 en total. La participación es gratuita, individual o por equipos. Quien quiera apuntarse a última hora debería consultar cuanto antes los canales oficiales del Gobierno de Canarias: el plazo aprieta.

Después llegará lo interesante: qué pasa con los ganadores. La experiencia de iniciativas parecidas enseña que el premio importa menos que lo que viene luego: un contacto con una empresa, una convocatoria a la que presentarse, un ayuntamiento dispuesto a servir de banco de pruebas. Si alguna de las ideas sobre plásticos acaba aplicándose en una romería o un festival de verano de 2027, se podrá comprobar. Esa será la medida más honesta del éxito.