Una tecnología pensada para coordinar a los equipos que luchaban contra un volcán acaba dirigiendo maniobras militares. Así resume LD Canarias la trayectoria de XReality Factory (XRF), la empresa de Las Palmas de Gran Canaria fundada en 2023 y dirigida por Gustavo Medina.
El punto de partida fue la erupción del Tajogaite en 2021. La necesidad de gestionar efectivos sin desplazarlos llevó al desarrollo de una plataforma que combinaba realidad mixta e inteligencia artificial, y el Centro de Coordinación Operativa Insular de La Palma sirvió como banco de pruebas.
El último paso es un contrato con el Ejército de Tierra, ratificado en el BOE: asistencia técnica y formación para diseñar e implementar puestos de mando distribuidos mediante realidad extendida. Según LD Canarias, XRF fue la única licitadora que cumplía los requisitos técnicos de la Jefatura de Sistemas de Información. No he podido consultar el anuncio del BOE, así que no incluyo importe ni plazos.
El recorrido tiene antecedentes verificables. En septiembre de 2024, según El Referente, la startup cerró una ampliación de capital de 2,3 millones de euros con JME Ventures, Kfund y GoHub Ventures. Ya había trabajado para el Ministerio de Defensa y, con Telefónica, en proyectos para el Ejército de Tierra y la Armada. Participó en ejercicios de la OTAN como Valiant Lynx y fue elegida entre los Top Ten Innovators del Coalition Warrior Interoperability Exercise (CWIX), entre más de 500 proyectos.
Su división de Defensa integra plataformas que unifican datos en una sola interfaz, aplicaciones móviles de supervisión en tiempo real, mesas táctiles inmersivas y un motor de IA que funciona en local e interpreta escenarios para emitir recomendaciones en lenguaje natural. Que la IA no dependa de la nube es relevante en operaciones donde la conectividad puede fallar o ser un riesgo.
"Venir de fuera del sector militar permite proponer soluciones que desde dentro parecen imposibles", sostiene Medina. La empresa cuenta con 35 trabajadores, oficinas en Las Palmas de Gran Canaria, Madrid y Miami, operaciones en Latinoamérica y un despliegue comercial en Oriente Medio, con gestiones avanzadas en Arabia Saudí y Emiratos.
Para una economía que busca diversificarse más allá del turismo, el caso tiene interés: un problema muy canario, un volcán en erupción, generó una tecnología exportable. Queda por ver cuánto peso mantendrá la vertiente civil de emergencias frente a la militar. En un archipiélago con volcanes activos, incendios y temporales, el mercado local para esa herramienta existe.

