Hace dos años, si alguien preguntaba en qué isla había más gente dispuesta a cobrar una tasa al turista, la respuesta era Lanzarote. Hoy ya no lo es.
La Encuesta de Hábitos y Confianza Socioeconómica (ECOSOC) del ISTAC, correspondiente al segundo trimestre de 2026, sitúa en el 49,7% el porcentaje de residentes mayores de edad que creen que los turistas deberían pagar una tasa por cada noche de estancia. En 2024 eran el 43,3%. El archipiélago se acerca así a la mitad justa, pero cada isla llega por un camino distinto.
Tenerife es el motor del cambio: el apoyo pasa del 49% al 58%. La Palma da un salto todavía mayor, del 33,7% al 47,3%, y Gran Canaria sube del 35,8% al 43,3%. En sentido contrario se mueven Fuerteventura, que cae 8,7 puntos hasta el 39,2%, La Gomera, con un 46,3%, y Lanzarote, que baja del 51,8% al 46,5%. Lanzarote es la única isla donde el apoyo pasa de mayoritario a minoritario, como ha destacado La Voz de Lanzarote.
Ojo con leerlo como un rechazo. En Lanzarote solo el 19,7% se opone abiertamente; un 20,2% duda y un 13,6% prefiere no posicionarse.
Donde sí hay un giro claro es en el bolsillo propio. En 2024, el 54,4% de los lanzaroteños decía estar dispuesto a pagar la tasa en sus propias vacaciones dentro de Canarias, algo que no ocurría en ninguna otra isla. Ahora lo dice el 42,2%, frente a un 48,7% que no la pagaría. Y el 85,5% pide que los residentes canarios queden exentos. En el conjunto de Canarias, el 81,3% rechaza que el residente pague cuando hace turismo en las islas.
¿Por qué islas tan parecidas reaccionan de forma opuesta? La encuesta no lo explica y sería arriesgado adivinarlo. Lo que sí ofrece es contexto. El 67,9% de los canarios considera que el turismo ha sido muy beneficioso para su isla, casi seis puntos más que hace dos años. Pero el 77,1% cree que encarece la vivienda y el 64% que sube el coste de la vida. Solo un 11,5% valora bien la regulación de la vivienda vacacional. Tres de cada cuatro jóvenes de 18 a 34 años piensan que la presión turística expulsa a los residentes de sus barrios. Y apenas el 44,5% cree ya que recibir millones de visitantes nos hace más tolerantes, doce puntos menos.
Es una relación de doble filo: el turismo sostiene el empleo y, a la vez, se percibe como la causa de que todo cueste más. La tasa por noche acaba funcionando como un termómetro de cuánto quiere la población repartir ese coste con quien viene de fuera.
La encuesta no decide nada, pero deja un mapa difícil de ignorar. Tenerife empuja hacia el sí y Lanzarote, la isla que abrió el camino, ahora titubea. El ISTAC vuelve a preguntar por la percepción del turismo cada dos años, así que la próxima foto llegará en 2028.

