Once. Son las veces que, entre enero y el 24 de septiembre de 2026, Salud Pública recomendó a los ayuntamientos de Tenerife cerrar temporalmente una zona de baño por contaminación. En términos absolutos es poco, pero supera la media de los últimos seis años.
El dato aparece en un comunicado que, leído deprisa, transmite otra cosa. La Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud publicó el 5 de octubre el balance del programa de vigilancia sanitaria de aguas de baño de la isla. El titular tranquiliza: el 99% de las zonas son aptas.
Las cifras se sostienen. En nueve meses se tomaron 891 muestras en 62 puntos de muestreo, correspondientes a 50 zonas de baño de 17 municipios. Se hicieron 1.782 determinaciones microbiológicas de enterococos intestinales y Escherichia coli, los indicadores de contaminación fecal que marca el Real Decreto 1341/2007. El 99% dio negativo.
La calificación con datos de 2025 también es buena. De los 62 puntos, 57 son "excelentes", cuatro "buenos" y uno "suficiente", es decir, un 92%, un 6,4% y un 1,6%, según el comunicado. Todo se publica en NAYADE, la plataforma nacional abierta al público.
Y luego están los cierres. Playa Jardín, en el Puerto de la Cruz, acumula tres recomendaciones. El Camisón, Los Cristianos, El Médano, El Médano-Leocadio Machado, El Socorro, La Pinta, Castillo-Bajamar y las piscinas naturales de Bajamar suman una cada una. Son episodios de "contaminación de corta duración": se cierra unos días, se repite la analítica y se reabre.
Salud Pública sostiene que la comparación con años anteriores no muestra una tendencia al alza. La serie histórica del mismo comunicado es esta: 13 cierres en 2020, 12 en 2021, 6 en 2022, 5 en 2023, 12 en 2024 y 8 en 2025. La media 2020-2025 es de nueve al año. Con once a finales de septiembre, 2026 ya la supera, aunque sigue por debajo de los picos de 2020 y 2024. Más que una tendencia, lo que se ve es una oscilación grande de un año a otro, y eso merecería una explicación.
El comunicado no detalla las causas de cada episodio. En playas urbanas, lo habitual es sospechar de vertidos, lluvias que arrastran aguas residuales o averías en la depuración, un asunto que en Tenerife viene de lejos. Sin datos oficiales sobre cada caso, atribuir cada cierre a una causa concreta sería ir más allá de lo que se sabe.
Para el bañista, la conclusión práctica es clara. La gran mayoría de los días, el agua de la isla está limpia. La vigilancia funciona: las zonas con temporada todo el año reciben entre 13 y 21 controles programados por punto, y las de verano, nueve entre mayo y septiembre. Antes de meterse en Playa Jardín o en Bajamar tras un día de lluvia, compensa mirar NAYADE o los avisos municipales.
El 99% tranquiliza. Los once cierres indican dónde mirar.

