Imagine que pudiera ordenar a un grupo concreto de neuronas, entre miles de millones, que se active ahora, y solo a ellas. Sin electrodos, sin fármacos que inunden todo el cerebro. Con un destello de luz.
Ese es el principio de la optogenética, y el 5 de octubre el comité Nobel le concedió el premio de Medicina 2026. Los galardonados son tres: Karl Deisseroth, de 54 años, de Stanford; Peter Hegemann, de 71, de la Universidad Humboldt de Berlín; y Georg Nagel, de 73, de la Universidad de Würzburgo. El premio asciende a 12 millones de coronas suecas, unos 1,2 millones de dólares, a repartir entre los tres. La ceremonia será el 10 de diciembre.
Según Al Jazeera, la técnica permite controlar las señales nerviosas con luz, y los investigadores la usan para entender cómo tipos concretos de células intervienen en el aprendizaje, el miedo, la adicción y el movimiento. Thomas Perlmann, secretario general de la Asamblea Nobel, explicó que permite activar o apagar la actividad de neuronas individuales. La Asamblea añadió que ha cambiado de raíz la comprensión del cerebro.
Para entender por qué es distinta de los métodos anteriores, hace falta una comparación. Durante décadas, quien estudiaba el cerebro podía estimular una región con corriente eléctrica, que afecta a todo lo que hay allí, o administrar sustancias de acción difusa. La optogenética introduce en ciertas células una proteína sensible a la luz y después basta iluminar. Por eso se habla de causalidad: no solo se observa que un área se activa durante una conducta, se enciende esa área y se mira qué ocurre.
Una aplicación ya concreta, mencionada en la crónica, son los implantes cocleares: estimular el nervio auditivo con luz podría ser más preciso que hacerlo con corriente. Aquí conviene ser prudente. Se habla de una mejora posible, no de una terapia disponible, y no he encontrado datos clínicos en esta búsqueda.
El resto de los detalles históricos (cómo se llegó a las proteínas sensibles a la luz, quién hizo qué y cuándo) no figura en las fuentes que he consultado para este artículo, y prefiero no reconstruirlos de memoria. Quien quiera la historia completa la encontrará en el comunicado oficial del comité Nobel, que no pude abrir en esta sesión.
Queda un dato humano, recogido por Al Jazeera: los tres dijeron que compartir el premio con «amigos» era un gran honor. En un campo donde suele discutirse por la prioridad, es una frase que no pasa desapercibida.

