Cincuenta y ocho millones de viajes en un año, en una ciudad de mar y cuestas. Es la previsión de Guaguas Municipales para el cierre de 2026, y para 2027 la estimación sube a algo más de 59 millones. Para aguantar esa demanda, la empresa de transporte urbano de Las Palmas de Gran Canaria ha aprobado un presupuesto de 13,1 millones de euros.
El consejo de administración, presidido por Pedro Quevedo, ha detallado adónde irá el dinero, según la noticia que RTVC publicó con la agencia EFE. La partida mayor es la flota: 5,8 millones para diez guaguas eléctricas de 12 metros, que sustituirán vehículos de combustible fósil. La empresa ya presentó diez vehículos eléctricos en noviembre de 2025, como contó entonces RTVC con la alcaldesa Carolina Darias, así que el camino de la transición ya está empezado.
Más discreto, pero más tangible para quien coge la guagua cada día, es otro número: 72 conductores nuevos. Sirven para cubrir jubilaciones y salidas. Una empresa puede comprar todos los vehículos que quiera, pero si faltan personas al volante las expediciones se pierden, y en una ciudad donde mucha gente se mueve en guagua porque es gratis el problema no es teórico.
La gratuidad, justamente. Se mantiene en 2027. El convenio de bonos para el bienio 2026-2027 asciende a 35 millones de euros, de los cuales 23 millones llegan del Estado para financiarla. Para el residente es un ahorro que se nota; para quien piensa mudarse, un dato que cambia las cuentas del mes, sobre todo si se renuncia al coche.
Luego está la MetroGuagua, el sistema de transporte rápido en carril propio del que se habla en Las Palmas desde hace años. En el presupuesto hay 3 millones, pero para planificación: prioridad semafórica, paradas y una revisión de la oferta de servicio. No para construir, y el texto no da fechas de apertura. Es una diferencia que conviene tener presente al leer titulares entusiastas.
La empresa también busca espacios nuevos. La noticia solo dice que Guaguas Municipales estudia soluciones para ampliar sus instalaciones y disponer de nuevos espacios, sin indicar dónde. Más guaguas eléctricas implican también puntos de recarga y cocheras adecuadas, un capítulo que la información no desarrolla.
Para quien vive o trabaja en Las Palmas, ¿qué cambia en concreto? A corto plazo, probablemente poco: las guaguas eléctricas siguen siendo una promesa presupuestaria, no vehículos en la calle, y aprobar el presupuesto no dice cuándo llegarán. A medio plazo, la combinación de prioridad semafórica, conductores contratados y vehículos menos ruidosos puede hacer el servicio más regular. Pero es un “puede”, no un “hará”.
Una nota de cautela sobre las cifras. Vienen de la propia empresa a través de la prensa, no de una verificación independiente, y las previsiones de viajeros son eso, previsiones. Quien quiera seguir el asunto debería buscar las actas del consejo de administración cuando se publiquen y comprobar si esas diez guaguas serán las últimas o solo las siguientes.

