Según Oficinas Verdes, el 19 de octubre el Consejo de Gobierno de Canarias aprobó una decisión que, leída deprisa, parece técnica: el proyecto “Sondeo Isla de La Palma” queda excluido del procedimiento de evaluación de impacto ambiental simplificada. Leída con calma, plantea una pregunta mayor. ¿Puede una isla que vivió la erupción del Tajogaite, en 2021, encontrar energía continua bajo sus pies?
La noticia apareció el 27 de octubre en Oficinas Verdes y PiensaGeotermia. La base jurídica es el Reglamento (UE) 2022/2577, que prevé medidas temporales para acelerar las renovables. Su artículo 3 reconoce a estos proyectos un interés público superior y el artículo 6 permite agilizar los trámites. La justificación, según el texto, es que una evaluación simplificada podría convertirse en ordinaria y alargar la investigación: se habla de “demoras en la investigación de este recurso energético”.
¿Qué se garantiza? Ninguno de los sondeos previstos se sitúa en espacios naturales protegidos de Canarias ni en la Red Natura 2000. El proyecto fue evaluado y validado por técnicos del Gobierno y del Cabildo de La Palma, y durante las obras se aplicarán protocolos de vigilancia ambiental.
Ahora, las cautelas. Las dos fuentes no describen la decisión igual. Una habla de exclusión del procedimiento simplificado, la otra de un proyecto “exenta” de los requisitos de evaluación ambiental. No queda claro si la exención afecta a un solo proyecto o a todas las iniciativas previstas en la isla, y la comunicación oficial no lo precisa. Para quien quiera saber cuánto control habrá, es la cuestión más importante, y por ahora sigue abierta.
Faltan además los números. Los textos no indican cuántos sondeos se prevén, a qué profundidad, con qué presupuesto ni en qué plazos, ni resultados de estudios previos. Quien hable de “energía continua” debería recordar que aquí solo se trata de averiguar si existe un recurso aprovechable.
El interés de la geotermia es simple. No depende del viento ni del sol y puede producir electricidad las 24 horas. En Canarias, la geotermia de alta entalpía para generar electricidad sigue en fase de desarrollo, y los sondeos sirven precisamente para saber si hay algo que aprovechar.
El contexto es el de un camino ya iniciado. En la isla, la exploración corre a cargo de Sodepal, sociedad pública, en Villa de Mazo y Fuencaliente, mientras otras sociedades privadas han pedido explorar. Repsol, según PiensaGeotermia, se retiró de la exploración en La Palma en 2025. En Tenerife, según la misma fuente, los sondeos exploratorios confirmaron un recurso de alta temperatura a 2.300 metros de profundidad.
Falta ver cómo reaccionarán vecinos y ecologistas. En las fuentes consultadas no hay declaraciones a favor ni en contra, y no las inventamos. Pero la historia reciente de La Palma enseña que, allí, la confianza en lo que ocurre bajo tierra se gana con transparencia de datos. Saber dónde se perfora, cuánto y con qué controles será lo más importante de esta historia.

