Cuando la resiliencia se convierte en el nuevo petróleo
El cierre del Estrecho de Ormuz entre marzo y abril de 2026 no fue solamente una crisis energética. Fue una demostración clara de la fragilidad del mundo moderno. En pocas semanas, el bloqueo de uno de los corredores marítimos más importantes del planeta interrumpió el flujo de petróleo y gas natural licuado hacia Europa, Asia y África, provocando fuertes tensiones en los mercados internacionales y una subida inmediata de los precios energéticos.

