Materiales estratégicos e IA: desmitificando la supuesta inmaterialidad
La inteligencia artificial suele presentarse como la pieza clave de la revolución digital, una tecnología que existiría “en el aire”. La realidad es otra: detrás de cada respuesta de ChatGPT o de cada imagen generada por Stable Diffusion se esconde un ecosistema físico de escala planetaria. Los data‑centers, verdaderos cerebros de hormigón y acero, ocupan amplias superficies, albergan miles de servidores y demandan sistemas de refrigeración ultra‑eficientes y fuentes de energía redundantes.

