El calado canario se reinventa con aguja e hilo: entre la crisis generacional y las nuevas alianzas con el arte contemporáneo
Detrás de los tapetes blancos que aún decoran muchas casas canarias se esconde un oficio que corre el riesgo de desaparecer en una generación. El calado, el bordado calado introducido en el archipiélago en el siglo XIX y convertido en uno de los símbolos artesanales más reconocibles de las islas, protagoniza hoy un doble movimiento: por un lado, la alarma por la falta de relevo generacional; por otro, un intento, respaldado por las instituciones, de devolverlo al centro de la escena cultural contemporánea.

