China apuesta por los robots humanoides para salvar su economía
Caminan sobre dos piernas, manipulan componentes con dedos mecánicos, aprenden observando a los seres humanos. Los robots humanoides ya no son ciencia ficción: trabajan en las fábricas chinas, y Pekín ha decidido apostar por ellos con la determinación que siempre reserva a sus grandes desafíos nacionales. La motivación oficial, declarada abiertamente por los directivos industriales, es brutalmente pragmática: prepararse para la escasez de mano de obra provocada por el envejecimiento de la población.

